un abismo salvaje viene a recorrer tus humedales
las caminantes de la noche ya no están asustadas
se refriegan contra el suelo
aplastan tierras y helechos
hacen barro con el sudor ardiente
se pintan los cuerpos
cantan brujerías
aves sin alas esperan en la oscuridad
con medio ojo abierto y un cacho de luz
arriban a sus árboles porque los árboles son suyos
como la bendita paciencia y la crecida del fuego
caídas de la noche que
hacen barro con sus cuerpos y aniquilan la templanza
brotan la furia, funden agonías
se asfixian para respirar
para brotar su vuelo tierno
para que de una buena vez salga su aullido bruto
y todos escuchen
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